La vieja llave
 
Esta llave cincelada
Que en un tiempo fue colgada
(Del estrado a la cancela
De la despensa al granero)
Del llavero
De la abuela,
Y en continuo repicar
Indudable de rumores
Los vetustos corredores;
Esta llave cincelada
Si no cierra ni abre nada,
¿para que la he de  guardar?
Ya no existe el gran ropero,
La gran arca se vendió.
Sola, en un baúl de cuero,
Desprendida del llavero
Esta llave se quedo.
Herrumbrosa, orinecida,
Como el metal de mi vida
Como el hierro de mi fe,
Como mi querer de acero
Esta llave sin llavero
¡nada es ya de lo que fue!
Me parece un amuleto
Sin virtud y sin respeto;
Nada abre, no resuena…
¡me parece un alma en pena!
Pobre llave sin fortuna
… y sin dientes, como una
Vieja boca, si en mi hogar
Ya no cierras ni abres nada
Pobre llave desdentada,
¿para que la he de  guardar?
Sin embargo tu sabias
De las glorias de otros días:
Del matón de seda fina
Que nos trajo de la China
La gallarda, la ligera
Española nao fiera.
Tu sabias de tibores
Donde pájaros y flores
Confundían sus colores;
Tu, de lacas, de marfiles
Y de perfumes sutiles
De otros tiempos; tu cautela
Conservaba la canela,
El cacao, la vainilla,
La suave mantequilla,
Los grandes quesos frescales
Y la miel de los panales,
Tentación del paladar;
Mas si hoy, abandonada,
Ya no cierras ni abres nada,
Pobre llave desdentada,
¿para que la he de  guardar?
Tu torcida arquitectura
Es la misma del portal
De mi antigua casa obscura.
(¡Que un día de premura
fue preciso vender mal!)
es la misma de la ufana
y luminosa ventana
en la cual mi amada y yo
nos dijimos tantas cosas,
en las tardes misteriosas
del buen tiempo que paso…
me recuerdas mi morada,
me retratas mi sola;
mas si hoy, abandonada,
ya no cierras ni abres nada,
pobre llave desdentada,
¿para que la he de  guardar?